Se sabe, y con bastante fundamento empírico, que el THC (principio activo de la marihuana) tiene la capacidad de disminuir los efectos secundarios de la quimioterapia como agentes antieméticos (inhibidores de nauseas y vómitos) y como estimuladores del apetito. Existen diversos fármacos que contienen THC o análogos sintéticos aprobados en Estados Unidos, Canadá y algunos países europeos.En los últimos años, diversos experimentos han puesto de manifiesto que, además, el THC reduce el crecimiento de tumores derivados de diversos tipos de células tumorales (no todas son iguales), entre ellas en el glioma (el tumor cerebral más frecuente). Además, no es fácil acceder mediante fármacos al cerebro, ya que no son muchas las sustancias que traspasan la barrera hematoencefálica que lo protege.
El trabajo sobre este tema de Manuel Guzmán y Guillermo Velasco, del departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Facultad de Biología de la Universidad Complutense de Madrid, es conocido internacionalmente y ofrece nuevas vías de investigación muy esperanzadoras.
Según Guillermo Velasco, el efecto antitumoral de los cannabinoides se basa en la capacidad de estos compuestos para inducir la muerte de las células tumorales. Éstas celulas reaccionan cuando sus receptores son activados por los cannabinoides estimulando la biosíntesis de esfingolípidos y su acumulación en el retículo endoplasmático (estos lípidos tienen funciones estructurales y de "señalización en la célula" que es algo así como un conjunto de procesos químicos para comunicar la activación de procesos propios de la célula y para la comunicación entre células).
Cuando el retículo endoplasmático, órgano muy importante para el funcionamiento de la célula, sufre algún tipo de alteración se activan mecanismos de respuesta cuyo objetivo es reestablecer su funcionamiento normal. Pero hay veces que la intensidad y duración de estas alteraciones produce la puesta en marcha de un mecanismo que termina en la activación de la "muerte celular programada".
Manuel Guzmán y Guillermo Velasco han descubierto en diferentes estudios que la acumulación de esfingolípidos en el retículo endoplasmático promovida por los cannabinoides pone en marcha este mecanismo en las células tumorales activando un proceso celular que dicho órgano controla, la autofagia (autodigestión). Si bien la autofagia puede ser un proceso normal que proporciona otros nutrientes a la célula, pero "sin pasarse", en este caso se convierte en letal, ya que se come a ella misma por completo.
Lo más importante y esperanzador de estas investigaciones es que estos efectos sólo se producen en las células tumorales y no en el resto de células. Por eso se dice que este efecto es "selectivo" sólo con las cálulas cancerígenas, e inofensivo con el resto de las células de nuestro organismo.
Otra aportación de este equipo de la Universidad Complutense de Madrid es el decubrimiento de las razones que favorecen la vulnerabilidad de ciertas células tumorales como los gliomas citados, y que otros tumores sean resistentes al THC. Ésta es "los niveles del factor de crecimiento midquina"; las celulas tumorales con bajos niveles son muy vulnerables al THC, mientras que las que tienen altos niveles son muy resistentes.
¿Pero como atacar a las células tumorales resistentes al THC? Un reciente estudio en el laboratorio de Manuel Guzmán y Guillermo Velasco indica que administrando cierto fármaco se puede conseguir diminuir estos niveles, desprotegiendo a las células tumorales más duras contra el efecto suicida del THC.
Se está empezando a hacer estudios clínicos en pacientes; un estudio piloto en 9 pacientes confirmó las hipótesis y sin efectos secundarios; pero en ciencia, para sacar conclusiones estadísticas significativas, es necesario muestras más grandes y este estudio piloto sólo marca el camino, y alienta esperanzas. Quizás en algunos años se puedan potenciar estos efectos y tengamos un remedio contra el cáncer con menos efectos secundarios que la quimioterapia.
Bibliografía:
Velasco, Guillermo (2012). Efecto antitumoral de los cannabinoides. Mente y Cerebro, 52, 38-39.
Carracedo, A. et al (2006). The stress-regulated protein P8 mediates cannabinoid-induced apoptosis of tumor cells. Cancer Cell, vol. 9, nº4, 301-312.
Lorente, M. et al (2011). Stimulation of the midkine/ALK axis renders glioma cells resistant to cannabinoid antitumoral action. Cell Death and Differentiation, vol. 18, 959-973.
Torres, S. el al. (2011). A combined preclinical therapy of cannabinoids and temozolomide against glioma. Molecular Cancer Therapeutics, vol 10, 90-103.